Ciencia en el Barrio incorpora como novedad en esta edición un taller de intervención del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja del CSIC

Uno de los objetivos que Ciencia en el Barrio se ha propuesto en su quinta edición es el de intervenir en edificios educativos desde la perspectiva de la eficiencia energética y la arquitectura de género. Para ello ha puesto en marcha un proyecto piloto de intervención en los edificios e instalaciones de dos centros educativos, a través de dos talleres diseñados e impartidos por investigadoras e investigadores del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (IETcc) del CSIC.

La primera actividad, el taller sobre calidad ambiental, se celebró este lunes 8 de marzo en el IES Ciudad de los Ángeles de Villaverde, de la mano de los arquitectos del CSIC Carmen Alonso, Fernando Martín-Consuegra y Borja Frutos. Unas semanas antes, parte del equipo del IETcc se trasladó al centro educativo para instalar sensores de CO2, cuyos datos compartieron con el alumnado de 4º de la ESO en el encuentro.

¿Sabías que ahora mismo hay cinco veces más sensores que personas en el mundo? Un dato significativo que mencionó la arquitecta Carmen Alonso durante la sesión. Los sensores (de temperatura, de humedad, de presión, de luz, de CO2…) son herramientas fundamentales para la medición de multitud de parámetros. Muchos de estos aparatos, como la cámara termográfica, el anemómetro, el termopar y el Heat Flux Meter (medidor de flujo de calor), los pudieron conocer de cerca e incluso utilizar algunas y algunos estudiantes.

La concentración de CO2 en el aula

Durante el taller, además, se realizó un ensayo en directo con el sensor de CO2. Se calculó cuánto tiempo tardaba en subir el nivel de este gas al cerrar los puntos de ventilación en un aula. La cantidad de CO2, que encontraba en 700 partículas por millón (cantidad recomendada en el interior de las aulas – en el exterior suele haber 400 partículas por millón –), subió hasta 850 en 5 minutos 30 segundos. La cantidad máxima que recomienda la Comunidad de Madrid es de 1.000 partículas de CO2 por millón, momento en el que es urgente ventilar. El CO2 es un elemento clave para saber si se están ventilando bien las aulas. El equipo aprovechó este momento para recordar la guía que elaboró el CSIC sobre cómo debe ser la ventilación en las aulas para reducir el riesgo de contagio por la Covid-19. Asimismo, el equipo investigador ofreció consejos para conseguir más bienestar reduciendo el uso de recursos, y así tener unas aulas más eficientes energéticamente.

Un ambiente sano y confortable en el interior de los edificios permite desarrollar adecuadamente la actividad humana. Para lograr esa calidad ambiental interior es necesario un buen diseño arquitectónico y una buena elección de los sistemas constructivos. Por otro lado, este diseño también determina el impacto que se produce sobre el ambiente exterior, afectando tanto al entorno cercano como al medio ambiente global. Conocer ambos aspectos va a permitir mejorar el entorno educativo.

Carmen Alonso, Fernando Martín-Consuegra y Borja Frutos pertenecen al grupo de investigación Sistemas constructivos y habitabilidad en edificación del IETcc y entre los diferentes proyectos que desarrollan se encuentra Habita_RES, que aborda la vulnerabilidad energética en los mismos barrios madrileños de Ciencia en el Barrio.

En el siguiente taller de arquitectura y género invitaremos al alumnado a plantearse cómo diseñaría su casa, su instituto o su parque. Ya os iremos contando…